Los viejos colores
Hoy lunes 26 de octubre el Club Atlético Lamarque está cumpliendo noventa años de vida, siendo la institución deportiva más antigua del Valle Medio. En homenaje a su cumpleaños, Edgardo Nievas redactó el siguiente texto denominado “Los viejos colores”:
Acaso la mejor manera de rendir homenaje a los pioneros y personajes de los viejos colores del Club Atlético Lamarque, sea brindando un amplio espectro de su actividad, exclusivamente deportiva (el fútbol), por antonomasia, hasta hace algunos años, sin embargo de un largo tiempo a esta parte, como no se podía esperar de otra manera, ha incrementado su actividad, hacia otras disciplinas. Siempre deportivas pero también desarrollar y ampliar aspectos sociales y culturales, el loable esfuerzo, que no es poca cosa, sobre todo en una región como ésta; tan marginada.
Nacido en un siglo todavía adolescente, cuando aún llevaba pantalones cortos, cuando los clubes hoy tradicionales de la A.F.A, hacían sus primeras armas en incipientes torneos totalmente amateurs, sin otro sueño que el de competir, el demostrar amor y orgullo por la camiseta, lamentablemente ahora no es así, ha habido un cambio abrupto en la manera de pensar del ser humano.
De más está decir que por ésta decana institución, la más antigua de la zona, hubo un desfile interminable de figuras que marcaron épocas. Sería injusto mencionar algunos y omitir a otros. Los partidos contra Sportsman eran una pesadilla, un verdadero estigma. Contra Rivadavia o Belgrano de Luis Beltrán (injustamente relegados y olvidados en el tiempo), era como una fiesta de familia numerosa; había de todo y para repartir, no faltaba nada, estaban todos los condimentos presentes. Con Darwin, Belisle y Chimpay era distinto, había más frialdad, hasta había cierta displicencia.
La vieja cancha de la Avenida Sarmiento fue como un templo exclusivamente dominical, para el habitante común del pueblo o aledaños, que concurrían desde la Isla Chica o el Curundú a ver los partidos en viejos carros o montados a caballos. Cualquiera fuere el resultado de la jornada, no importaba cual, como corolario de éxitos o fracasos, el desahogo inevitable y necesario, estaban muy cerca, el bodegón de la Pepa Saa o el ícono de la comarca, el Bar Tito.
Hay que tener muy en cuenta, los tiempos que se vivían; los jugadores de fútbol sólo se veían los rostros los días domingos, poco antes de jugar los partidos, prácticamente no entrenaban en la semana, muchos de ellos, la mayoría, trabajaban en zonas rurales, en lugares muy distantes, no había medios de transporte y comunicación como en la actualidad. Había que viajar a Belisle o Chimpay y era un verdadero sacrificio, máxime teniendo en cuenta los vehículos y caminos de entonces.
Para redondear este comentario, no podemos jamás olvidar a quienes con humildad, con gran espíritu de sacrificio, con desapego total a intereses creados, con enorme lealtad al fuego sagrado del deporte en su máxima expresión, con un derrotero plagado de obstáculos, hicieron grande a ésta institución nacida y forjada en una tierra de incondicionales pioneros.
Un homenaje a ellos.
Imágenes que forman parte de la historia "Azulgrana"













Jesús Ruiz